Báilame el agua.
Porque los derechos de los SIN DERECHOS son mi obsesión y lo que motiva a diario mi incomprendida labor.
Una cosa que me fascina es viajar. Otra cosa que fascina aún más es viajar con un puro bolso en el hombro. Así ligerísima de equipaje; Generalmente disfruto cuando tomo 4 pilchas y parto a Montevideo, Uruguay. Esa sensación de pasar Policía internacional sin más responsabilidad que llegar con el “Boarding passe” en la mano a la puerta de embarque es increíble y para qué hablar de la llegada al aeropuerto de Carrasco…un par de probadas de perfume en el Dutty free y listo en menos de dos minutos me tienen parada afuera, con toda la alegría que conlleva llegar a un país cálido y amable.
Casi siempre alguien me va a buscar, pero cuando llego de sorpresa, la patuda no encuentro nada mejor que tomar una micro, cosa que hace como diez años no hago en mi propio país y me voy disfrutando del paisaje, de los uruguayos que hablan re lindo, del ambiente ochentero, porque yo digo que Montevideo es como Chile cuando yo era muy chica, de todo, en verdad, de todo. Ahí, me bajo en Tres cruces y un taxi, cuyo chofer jamás me cobra un peso de más, me lleva a mi destino final.
El mate es un temazo, porque los uruguayos deben ser los tipos más secos para el mate del orbe y si vas a Montevideo y no te mateas, es mejor ni ir. En mi caso, me han explicado como diez veces por lo bajo como se pone la hierba en la matera y el movimiento de la bombilla, pero no hay caso, siempre dejo la cagada (sorry, la expresión) y ahí me llegan los retos porque mi actuar equivale a comer empanada de pino para el 18 de septiembre con Kétchup, o sea nada que ver!!.
Quizá, por todo esto, estoy enamorada de la serie “Los 80” del canal 13, quizás, porque extraño ese Chile amable, amigo, en el cual las cosas costaban tanto, acá me tienen contando los minutos para disfrutar del pasado, aunque recién estoy cachando que por el asuntito de las elecciones de este Domingo no podré verla y pienso: Hasta cuando cresta voy a tener que bancarme a los políticos derrotados con cara de no ir al baño hace una semana en los programas especiales de la Cony Sta María?????.....lo único que me agrada son las puteadas de Vidal, me cae pésimo el roto, pero pucha que es divertido.....mi relación con él, es una especie de, "Te odio, mi amor".
Recuerdo que las Barbies me las mandaba mi tía de USA o bien mi madre hacía esfuerzos sobre humanos para consentirme sabiendo que yo alucinaba con la “Golden Dream” y moría por la Barbie vaquera, quien creo es la única y gran culpable de mi chulo gusto de usar botas con faldas cortas o con short de jeans, el cual conservo intacto hasta el día de hoy; Cuando vi esas zapatillas blancas con las franjas azules que se pintaban con pasta blanca, suspiré bien hondo, bien profundo y recordé que mi corazón saltaba de felicidad cuando me llevaban a una tienda Bata que quedaba justito al lado del Unicop, que después se llamó Unimarc; La imagen del angelito tocando la puerta que daban por iniciadas las transmisiones del canal 13 me recordaron mis mañanas de vacaciones escolares porque yo era sequísima para la TV (es que fui hija única) y si podía zamparme la programación completa, feliz de la vida lo hacía…el conejito TV, la tía Patricia, Cepillín, Candy, Marcos, Capitán futuro, Angie la chica de las Flores, todo, pero todo eso y mucho más, lo vi y para qué hablar de las teleseries venezolanas…con mi abuelita Teresita nos preparábamos las medias comilonas para verlas aunque todas casi siempre era como lo mismo, la chica ciega, la guagua perdida, la mala bien pérfida, la buena bien tonta, el galán con buen brusshig, el licenciado con el medio ni que despacho, el que se dio un golpe en la testa y perdió la memoria, el Puma Rodríguez bien machote, la Verónica Castro bien sufrida, La Lucía Méndez, bien Colorina, la Catherine Fulop requeté contra enamorada de no me acuerdo quien y la Lucerito con esas trenzas bien pánfilas que yo envidiaba porque feas y todo al menos eran largas, todo lo contrario a mi pobre destino guiado por mi madre que sin ninguna maldad (obviamente) juraba de guata que me veía hermosa con el pelo estilo vasenica corto horrido; Pasé HO-RAS, miles de HO-RAS, mirándome al espejo con una peluca de la tía Tere que era como una extensión de pelo muy largo con peinetas y soñaba, no sé si me entienden…SO-ÑA-BA, con el día en que podría al fin mandar mi pelo sin que la autoritaria de mi madre pudiese prohibirme abandonar total y definitivamente la peluquería hasta que el pelo me llegara al suelo.
Ahhh!!!, que tiempos aquellos, como olvidar la harina tostada que me traía mi abuelito, las revistas en las que venían vestidos para recortar que luego se los ponía las muñecas que también venían en la revista y que también tenía que recortar con mi nula motricidad fina, mi alegría infinita cuando los grandes se acordaban de mi colección de servilletas y me llevaban una de regalo, mis pantalones de cotelé amarillo bebé marca "Wrangler", las vacaciones con la Tía Patty, el Willyto (pendejo molestoso en esa época, hoy lo adoro) y la Andrea (Mi ídola en esa época, aún sigue siéndolo), mis viajes al colegio en el auto de mi mamá escuchando a los Carpenthers y luego un poco más grande ese comercial de DENIM, que promocionaba el perfume (en realidad era una colonia no más), que usaba mi primer pololo a quien veía sagradamente todos los sábados en la Discola, punto de reunión de todo los cabros chicos taquilleros que como yo se las daban de grandes. En esa época tenía 13, me parece que Andrés 14 y era muy top, muy deportista, muy rubio, muy narigón, muy caballero, muy chico bueno del Calasanz; Yo, muy desordenada, casi siempre condicional en el Jeanne D´arc, muy mini-faldera, muy buena para la coca-cola, fans del miti-miti de fresa crema, muy enamoradiza, muy payasa en el colegio, un record nunca superado de anotaciones negativas por conducta, muy soñadora.
Como olvidar, esos tiempos en que las relaciones humanas eran prioritarias, en que el consumismo era mínimo, en que las familias eran unidas a concho, en que los vecinos se preocupaban de verdad de lo que le pasaba al de al lado, en que no soñábamos con ser felices porque la verdad lo éramos con tan poco, en que la Coca Cola o la Fanta se tomaba únicamente los días domingos en los almuerzos familares, en que los chilenos pensaban en trabajar como único medio para surgir, no en ganar a toda costa, cagándose a quien sea. Extraño, la leche nevada y la leche asada de mi abuelita, el babaroisse de mi mamá que era la única webada que sabía hacer aparte de trabajar como una bruta para darme lo mejor, extraño esas cartas que mandaba la Jackie de Suecia en que más de la mitad de las cosas que escribía eran “ja,ja,ja, ja…”, puros ja-jas!!; Extraño a todas y cada una de las nanas que me soportaron, incluso a las mapuches que insistían en darme brebajes indígenas para curarme del asma que años después cacharon que no era más que alergia al ácaro que albergaban las frazadas, extraño a la tonta costumbre de la Keky de depilarle la cara completa a las nanas que pisaban la casa de mi abuela casi como si fuese un pecado mortal tener pelos, extraño pasarlo bien con cosas sencillas.....….lo mejor de Montevideo???, bueno, muchas cosas, eso de que todos los dependientes de los negocios cercanos te reconozcan y te saluden con un “He chilena como vá!!”, “Chilena, no te animás a mandarnos a la Bachelet!!, es divino, pero lo que me mata son esos atardeceres en que todos (cuando digo “todos”, son realmente todos), sacan sus sillitas a la calle, a la rambla o a donde sea para tomar un mate conversando, solo eso, mira que simple...…..se imaginan plaza Italia llena de sillas estilo playeras con toda clase de gente conversando de lo más relajada del mundo con un mate en la mano y un termo en la otra????....eso es MOSTRO, realmente mostro.
Los uruguayos, se nutren de las relaciones humanas, sus vidas giran en torno a la cultura, la lectura, la política, los Uruguayos son unos bonitos, unos hermosos, unos adorables…y bueno, si tienes la suerte de conocer alguna vez una pareja en ese país claramente comprenderás lo que digo, olvida el ponceo, olvida eso hermano, los sentimientos de verdad la llevan.
Favoreciéndolos con el resumen:
*Me gusta viajar, cada vez más.
*Prometo hacerlo casi sin equipaje, eso me hace sentir muy libre, aunque implique prescindir del secador de pelo (Es que eso de que me creo una barbie-girl, según el Poly y el Churejas, mis clientes revoltosos, parece que es cierto).
*No puedo equivocarme en el libro que llevo de compañero, eso sería un error fatal.
*Cada día que pasa, me odio por ser tan compleja, tan arraigada a lo material, tan esclava.
*Aunque luche sola contra el mundo, volveré a comprender la importancia de saludar a mis vecinos, de generar relaciones con quienes me rodean, de valorar lo que tengo, lo que soy y lo que pretendo ser. Voy a resetearme completa y quizás así, logré Ochentizar mi corazón, mis sentimientos, mis prioridades y mi forma de amar.
Voy a cambiar, lo prometo….., voy a cambiar.
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